viernes, 23 de febrero de 2018

AÑORANZAS



De alta alcurnia, noble de corazón por linaje y siervo de la gleba por infortunio, vio por primera vez los fértiles viñedos de Sada de Sangüesa, Vicente Baztán Rojas, hijo de Críspulo Baztán Arizcuren y Robustiana Rojas Baztán.
He aquí el árbol genealógico de nuestra familia Baztán. Hemos podido lograr estos datos debido a que:
1º Vicente nació en Sada de Sangüesa e igualmente todos sus ascendientes, remontándonos hasta más arriba del siglo XVI.
2º La Parroquia de Sada conserva, en cinco tomos manuscritos, todas las actas de nacimientos, bautizos, bodas y defunciones a partir del siglo XVI, cumpliendo a cabalidad las ordenanzas del Concilio de Trento.

Es admirable contemplar manuscritos conservados perfectamente durante cinco siglos, frente a los resguardos de cajeros que se volatilizan en menos de una semana.

Baztán viene del Valle de Baztán, palabra vasca que en castellano significa "lugar de las zarzas" (aza, aztan: zarza. -an: sitio de)

Nacimiento         Min Baztán                <--------------->  Lucía  de Monreal

18-09-1612         Juan Baztán                <---------------> María Monreal

           1647         Miguel Baztán            <--------------->Graciosa Muro

17-04-1676         Juan Miguel Baztán    <--------------->Catalina Zabalza

01-06-1755         Martín Vicente Baztán<--------------->Fermina Olaberri

25-03-1782         José Mariano Baztán  <---------------->María Istúriz

14-04-1813         Fco. Esteban Baztán   <---------------->Agapita Longás

18-04-1841         Eleuterio Baztán         <---------------->Eustaquia Urquía
 

10-06-1872       Críspulo Baztán           <.....................>Robustiana Rojas

24-05-1896        Vicente Baztán            <---------------->Ciriaca Rodrigo

Escudo de armas: Tablero de Ajedrez en blanco y negro, rematado por un casco.

Lema:                   "Generosos con los extranjeros, pero no soportamos su yugo".

                              Fue otorgado por el Rey Sancho VII el Fuerte, en recompensa a la participación                                de los baztaneses en la batalla de las Navas de Tolosa.

El Señorío de Baztán fue instituido por Sancho el Mayor de Navarra, hacia el año 1025 y entregado a Semen I Ochoániz. Su hijo García Seméniz dejó 6 hijos, uno de ellos Eneco Garcíez, Señor de Navascués y Sangüesa (1080)

Dada la proximidad de estos lugares con Sada, podemos asegurar nuestra genealogía entroncada con sus orígenes.
El hábitat de Vicente, como el de su familia, era el campo. En tiempo de siega iban a las 3:00 de la mañana y regresaban a casa a las 11:00 de la noche. Aunque por corto tiempo, yo trabajé en ese horario en el verano de 1950.

Se constituían en cuadrillas que deambulaban ofreciendo su trabajo al mejor postor. En armonía con la naturaleza y acompañados de un coro multivocal de insectos y pajarillos, ponían a temblar a las estrellas, con sus atrevidas jotas, delicias de los dioses.

La jota debe estar en plena y total consonancia con el alma del pueblo que la canta y la escucha. Según decía el padre, cuando salía de ronda, aún habiendo muy buenos joteros, ante su presencia todos le cedían el lugar. Con total correspondencia le llamaría el ruiseñor navarro, si no fuera porque así fue apellidado Raimundo Lanas.

Nuestra abuela Robustiana Rojas tenía 20 abriles cuando se casó con Críspulo. Tuvieron 10 hijos: Ramira, Vicente, Suceso, Aureliano, Tirso, Félix, Casimira, Emilia, Paca y Pedro. Cuando los chicos se hicieron mayores, toda la familia se trasladó a Aoiz a vivir, pues se había fundado el IRATI, con su aserradero y destilería, y había mucho trabajo.

Vivieron al principio en lo que fue después Casa de Arrondo. Vicente y Tirso se colocaron en el IRATI. Suceso se fue a servir a Grez; ahí se casó con una  chica del pueblo  y se quedó a vivir. Aureliano se volvió a Sada y se casó con María y se quedó a vivir para siempre. Félix se fue a Buenos Aires para librarse de ir a la mili a Africa. Se fue con dinero que le prestó su hermano y padre nuestro Vicente, con la promesa de que se lo devolvería con creces. Cuando llegó a Argentina escribió una carta. Luego de eso jamás dio señales de vida.

Ramira se fue con Engracia, una hermana de la abuela, a Zaragoza. El marido de Engracia trabajaba de maquinista del tren. Se casó con un aragonés del Alto Aragón, Casimiro, y acamparon en Zuera, en una casa cerca de la estación, hecha por el tío.

Casimira se fue a servir a Barcelona con alguna amiga, pues pagaban más que aquí. Allí se casó con el catalán Pedro Gracia. Cuando comenzó la Guerra Civil, él se fugó a Francia, pues era de izquierdas. La tía estuvo varios años en Barcelona, sirviendo. Le pagaban muy bien. Hacia el 1946, cuando se permitió la reunificación de las familias, pasó a Francia, para juntarse con su marido, en un pueblo pequeño, Seix (Ariège), cerca de Toulouse. El puso una relojería y bisutería (Horlogerie-Bijouterie).

La Emilia se fue más tarde para Barcelona y se casó enseguida con un tal Ramón. Tuvieron un hijo, Ramón, y al poco tiempo se murió el esposo. Los abuelos paternos se quedaron con el niño y ella y se puso a servir otra vez. Años más tarde se volvió a casar con un comisario de la Policía y tuvo tres hijos:Agustín, Ramón y Maruchi.

Quedaban en Aoiz solteros Paca y Pedro, y la abuela se fue a Pamplona con los dos pequeños. Vivieron un tiempo en Burlada, hasta que alquiló un piso de Domingo Eugui, en la Calle Paulino Caballero, nº 17, 3er. Piso, un piso muy espacioso: cuarto de baño con bañera, 5 habitaciones y una azotea grandísima, desde donde se oteaban las primeras construcciones del Ensanche. La abuela recibía clientes en pensión completa, para comer y dormir, y la tía Paca le ayudaba. Al tío Pedro, a los 15 años, lo contrataron en el Bar Sevilla, para trabajar en la barra.


 La tía Paquita se enfrascó con el tío Florentino (Floren) Rincón y, tras morirse la abuela se quedaron con el piso. Así como el abuelo Críspulo era un quejica, que se pasaba la mayor parte del tiempo en la cama y quejándose de todo, la abuela Robustiana era el alma de la casa. La única proeza del abuelo era haber procreado 10 muchachos. La gran virtud de la abuela, trabajar hasta lograr que todos sus hijos consiguieran su propio destino.
En uno de los viajes de la abuela a Sangüesa, acertó a comer en Casa del Cochero. Ahí estaba sirviendo una esbelta y bien plantada joven de nombre Ciriaca. Conversaron mucho y la abuela le ofreció un buen muchacho, digno de ella: su hijo Vicente. Ante tal ofrecimiento, Ciriaca no pudo rehusar. A los dos días se dio la cita y, acorde a los hechos, el casamiento no se hizo esperar.

Lo que la abuela se proponia simplemente lo conseguía.







Un Paseo por los Pirineos Navarros

                                                                                                                Agosto 2016

Estando en Pamplona,  vinieron de vacaciones David, Beatriz y Daniel y les invité a dar un paseo por los Pirineos navarros, que marcan la frontera natural con Francia.


Día 1.- Sangüesa, Sada, Javier y Castillonuevo

Navarra tiene muy buenas carreteras y los 44 km que distan de Pamplona a Sangüesa los recorremos cómodamente, pudiendo disfrutar del paisaje.

Entramos a Sangüesa por el mismo puente metálico que hace 70 años lo hacía yo, cuando mi escuela de Aoiz nos llevaba de excursión, sólo que el tranvía que atravesaba el puente desapareció ya hace muchos años. A pocos metros del puente está la oficina de información y turismo, donde recibimos información acerca de Sangüesa y sus alrededores.

Para mi Sangüesa tiene un recuerdo muy especial. Es la comarca donde nació mi padre (municipio de Sada), en ella vivieron una parte de mis parientes por parte de mi madre y mi madre conoció a mi padre.

La comarca de Sangüesa, atravesada por el río Aragón, afluente del Ebro, cuenta con 13 municipios: Aibar, Cáseda, Eslava, Exprogui, Gallipienzo, Javier, Leache, Lerga, Liédena, Petilla de Aragón, Sada, Sangüesa y Yesa. Sangüesa es la localidad más grande de la comarca. Junto al puente metálico de la entrada, se encuentra la iglesia de Santa María (siglos XII - XIV) cuya portada románica es un referente de la localidad y está considerada como uno de los mejores ejemplos de escultura románica en España.

Verdadero "retablo en piedra" presenta un abigarrado conjunto de imágenes que nos hablan del juicio final y la vida en el medioevo. El recorrido por las calles de Sangüesa nos llevará a conocer la iglesia de Santiago (siglos XII-XIII ), levantada para poder acoger los peregrinos que llegaban a la ciudad; la iglesia de San Salvador (siglo XIII al XIV) o San Adrián de Vadolnengo, y conventos con bellos claustros góticos como el del Carmen o el de San Francisco de Asís.

Entre los edificios civiles sobresalen el palacio real de Sangüesa o del príncipe de viana (siglo XIII), residencia de los reyes de Navarra. El palacete renacentista que alberga la casa consistorial (siglo XVI) o el palacio de Vallesantoro (siglo XVII) de gran influencia colonial tanto en su fachada barroca, como en su espectacular alero de madera o en su bella escalinata.

Visitamos a la hija de uno de mis primos que vive en Sada, y adelantó a sus padres que íbamos para allá. Como disponíamos de poco tiempo para tanto recorrido enfilamos para Sada. Aquí he podido encontrar gracias a los asentamientos de bautizos, la genealogía de mi familia desde el siglo XVI. Como todos los pueblos navarros, tiene una bella iglesia (siempre en lo más alto del pueblo) un buen frontón de pelota cubierto y unas grandes bodegas de vino. Según mi padre, el mejor vino de la comarca. Estuvimos con mis dos primos. Como siempre que lo hemos visitado, comimos chorizo, jamón y queso y bebimos vino de Sada, mientras emocionados conversábamos sobre diferentes tópicos. Con mucho sentimiento tuvimos que partir y nos llenaron de botellas de vino de Sada de la mejor crianza.

A 7 km de Sangüesa se encuentra el Castillo de Javier. Yo estaba ansioso por volver a Javier. Me impresionó ver el emplazamiento. Antes divisabas el castillo solitario. Ahora hay parqueos meticulosamente preparados, hoteles, restaurantes, y todo lo que el turismo exige para su buen funcionamiento. Todas esas reformas junto con un precioso museo fueron parte de los arreglos que se hicieron para celebrar los 400 años del nacimiento de San Francisco Javier. En el museo y pinacoteca se exponen documentos, monedas, mobiliario, objetos y cuadros de la época que ilustran el legado cultural, artístico y religioso de Javier.

Los orígenes de Javier hay que buscarlos en el Castro del Castelar, asentado en la cumbre del monte vecino. A mediados del siglo X se optó por situar el núcleo habitado mucho más abajo, cerca de las tierras cultivadas y el riachuelo. Nació así un nuevo asentamiento: Echeverri, Xabierre, Xabier, Xavier, Javier, "casa nueva" en euskera. Es un valle de unos 30 km².

El Castillo, pues, nace en el siglo X, en el periodo de Almanzor, y las escaramuzas de los balbucientes reinos cristianos navarro-aragoneses. Al principio era una torre de vigilancia (torre del homenaje), llamada de San Miguel, para defender  el valle del río Aragón. Con los años, el recinto se refuerza y en el siglo XIV ya es un verdadero Castillo, propiedad de la familia de María de Azpilicueta, madre de San Francisco Javier. Tras la anexión de Navarra a Castilla, el Castillo es desmochado y reducido a simple caserón de vivienda hasta el siglo XIX.

Francisco Javier, patrono de Navarra y de las misiones católicas, nació el 7 de abril de 1506 en el Castillo.Hijo menor de una familia acomodada, a los 19 años marchó a estudiar a la Universidad de la Sorbona de París. Allí conoce a Ignacio de Loyola y su vida da un giro radical. En 1541, movido por su fe, emprendió un viaje de 11 años que lo llevó a la india y el extremo oriente: Indonesia, Japón y China, frente a cuyas costas muere en 1552.

Los restos del santo descansan en Goa (India) y su figura y legado son respetados unánimemente en todos los países por donde pasó. De Javier nos dirigimos a Castillonuevo, el pueblo de mi madre. Cuántos sentimientos para un solo día. Pasamos por Yesa e hicimos un buen trecho, acompañados del pantano de Yesa. Muchos kilómetros de largo. Recuerdo cuando el pantano lo estaban construyendo. Yo tendría como nueve años. Fui de excursión con los compañeros de la escuela. Este pantano sepultó, entre otros, al pueblo de Tiermas, muy conocido por sus aguas termales. Allí estuvo mi madre una vez tratándose de sus dolencias artríticas.

Pasamos Sigüés, donde vivían unos primos míos por parte de mi madre, Salvatierra de Esca, muy mencionada por mi madre y por fin nos encumbramos a Castillonuevo. Estaba conmovido. ¿Encontraría algún sobreviviente del tiempo de mi madre? El pueblo entero está en cuesta; no es fácil caminarlo. Hace 50 años lo visité junto a mi madre y mi hermano Pedro Mari. Cada casa tiene un nombre. La de mi madre era casa Sanz. Y allí estaba erguida. Cuando llegue ahora sólo encontré el solar. El ayuntamiento la tumbó por riesgo de hundimiento. La mayoría de casas están muy bien arregladas, pues los descendientes de los antiguos habitantes las han reparado para ir de vacaciones.
Encontré una señora que es prima de mi familia. Un señor de 96 años, sentado al sol en medio de la calle, me recordó a Joan Manuel Serrat en su canción "pueblo blanco".Este señor conocía a mi madre y a toda su familia. Recordaba como mi madre se fue a vivir a Aoiz. Fue un día cargado de sentimientos y de sorpresas. Comentando los hechos, regresamos a Pamplona.

Dia 2.- Roncesvalles

Paisajes montañosos sorprendentemente verdes, frondosos bosques, pueblos camineros de tejados punteagudos, para despejar la nieve, son los principales ingredientes de este itinerario Xacobeo. El denominado camino francés, entra en Navarra por Valcarlos, a 64 km de Pamplona. Entre un bosque mixto de castaños, fresnos, avellanos y hayas, la tortuosa carretera asciende al puerto de Ibañeta, de 1057 m de altitud. Una panorámica impresionante nos presenta Francia al desnudo,  Pirinaica,con rebaños de ovejas y mortecinos sonidos de esquilas. Aquí siempre hace frío. En el 778 tuvo lugar aquí la épica batalla de Roncesvalles, que se transmitió por toda la cristiandad a través de Cantares de Gesta, como la Chanson de Roland.. En el puerto contemplamos la ermita de San Salvador y el monumento a Roldán, el paladín de Carlomagno que murió en la citada batalla.

Quiero hacer dos señalamientos: 1º junto a la ermita, los peregrinos dejaban todos una cruz hecha a mano con ramas y plantada en el suelo. No me explico por qué ha desaparecido este hecho. 2º el monumento a Roldán lo han roto y se han ido las partes. Tan sólo queda la gran piedra labrada con el 778. Desconozco la causa de tal irrespeto. Bajando el puerto, en el lado derecho encontramos la antigua Fuente de la Virgen, que siempre ha proporcionado una rica y fresca agua. A continuación llegamos a Roncesvalles, paso de los peregrinos que quieren hacer completo el camino de Santiago español. Estamos a casi 1000 km de Santiago.

Rocesvalles nació como santuario y hospital en 1132. Es una villa singular, pues su ayuntamiento no tiene propiedades: el término pertenece a la Colegiata y a su Comunidad de Canónigos. Su importancia radica en su carácter de centro religioso y de peregrinación y en la notable riqueza artística que atesora. La Iglesia de la Colegiata es un edificio del siglo XIII, del mejor gótico francés, que alberga a la Virgen de Roncesvalles, una bellísima talla gótica plateada. En el claustro, de los siglos XV-XVII, destaca la sala capitular o capilla de San Agustín, también gótica y presidida por la estatua yacente de Sancho VII el fuerte, el de las Navas de Tolosa. Están también las cadenas que rodeaban la tienda de Miramamolín y que fueron rotas por Sancho y su ejército, acabando con el poderío musulmán, en España.

El antiguo hospital de peregrinos continua con su función como albergue. Cualquier paladar agradece el queso de oveja de Roncesvalles.

Valle abajo nos encontramos con Burguete, llamado así porque nació como un Burgo de Roncesvalles, y Espinal. Llaman la atención su aspecto limpio y nuevo y no es de extrañar pues se reconstruyeron después de los terribles incendios de 1794, provocados por las tropas francesas en la guerra de la Convención

Día 3.- El Valle de Baztán

A través de vallecitos tranquilos, llegamos a la impresionante barrera boscosa de Belate. Todos los pueblos son atractivos. Pasadas las Ventas de Arraitz enfilamos el puerto. Belate era un puerto peligroso, en invierno, por las nevadas y heladas. Actualmente podemos salvarlo rápido por los túneles, pero para disfrutar sus vistas espléndidas, lo hicimos por la carretera tradicional. El paisaje del puerto, con los barrancos y montes cubiertos de un tupido ayedo, impresiona. Se pueden contemplar vistas panorámicas alucinantes. Camino de Irurita, en el descenso del puerto, nos encontramos con el mirador del Baztán, con aparcamiento, la fuente y un balconcillo con la mesa indicadora de pueblos y montañas. El mirador del Baztán es muy visitado, pues desde él se contempla el valle del Baztán rodeado de grandes montañas, con pueblos, barrios y caseríos desparramados por los rincones y laderas. Y llegamos a Elizondo, cuyo núcleo principal se extiende a ambos lados del río Baztán.

Si bien Baztán es un municipio sin capital, Elizondo es la localidad más grande y en ella se concentran gran parte de los servicios. El trazado urbano de Elizondo está marcado por el río Baztán, con dos calles antiguas en sus orillas: Jaime Urrutia o Antigua Calle Mayor, y Braulio Iriarte o Antigua Calle del Sol. Junto a las viejas calles medievales se encuentra la calle Santiago, antigua zona de huertas que alberga la actual Iglesia y algunas casas de indianos.

A ambos lados de la Iglesia se encuentran dos fabricantes de chocolate estilo casero, muy ricos. Mi hermano Miguel Angel siempre compraba chocolate ahí y yo, para seguir la tradición, lo hice también. Frente a la plaza se encuentra el ayuntamiento de Baztán, edificio del siglo XVII donde se reúne la junta General de Baztán, institución medieval que gobierna todo el Valle. Por aquí mismo compramos recuerdos. Por la noche había venta en las calles, así como bailes muy bonitos acompañados de gaitas y chistularis. Abundan las casas señoriales y palaciegas.

La última población es Zugarramurdi. Famosa por ser el lugar donde se celebraban los  akelarres. Navarra tiene un pasado embrujado. La brujería fue aquí un fenómeno social de gran trascendencia durante los siglos XVI y XVII. Recuerdo mis tiempos de niño, cuando me hablaban de las famosas brujas de Biortegui. Cientos de navarros, a los que se acusó de poseer poderes sobrenaturales o de adorar al diablo fueron perseguidos o condenados a la hoguera. 60 poblaciones navarras fueron visitadas por funcionarios de la Inquisición; poblaciones y lugares escondidos. Las localidades de Burguete y Roncesvalles fueron enclaves de gran actividad brujeril. La cueva de Zugarramurdi es el escenario donde la leyenda de la localidad sitúa la celebración de los aquelarres, las fiestas rituales que la inquisición juzgó como culto demoníaco. También los contrabandistas utilizaron estas cuevas para esconder las mercancías, a la espera del momento oportuno propicio para cruzar la muga. Aquí comimos muy bien

Día 4.-El Valle de Roncal

Salimos de Pamplona y después de atravesar el pueblo de Navascués, seguimos carretera arriba hasta  el alto de las Coronas, donde hay un merendero mirador desde el que contemplamos las tierras roncalesas y el Pirineo navarro y aragonés. Abajo del puerto se encuentra Burgui, el primer pueblo roncalés. Tiene un bello puente medieval, bajo el que, una vez al año, vuelven a pasar las almadías, recordando el antiguo quehacer maderero de muchas gentes del Valle. En recuerdo de este viejo sistema de transporte fluvial se ha creado el Museo de la Almadía y el paseo por el pueblo de los oficios,recorrido que nos lleva a la foz de Burgui, donde tenemos una de las mayores colonias de buitres de Navarra. Por el camino nos encontramos con las reproducciones de una almadía, una calera, un horno de leña, una carbonera y un aserradero, todos ellos con sus paneles explicativos. Llegamos a la villa de Roncal, pueblo pirenaico, con su iglesia en lo alto, calles empedradas y casonas de piedra. Es la patria chica del gran tenor de fama mundial Julián Gayarre, a quien la Villa le dedica una casa museo y un bellísimo Mausoleo -obra de Benlliure- en el cementerio. Esta vez el cementerio estaba cerrado y no pudimos adentrarnos para contemplar detalladamente el mausoleo desde cerca.

Más adelante llegamos a Isaba, prototipo de villa Pirinaica, coronada por la torre defensiva de su iglesia gótica. Es una población muy animada, pues es el centro de todas las excursiones que llevan al Valle de Belagua.

Una vuelta por el Pirineo Aragonés

Aunque no soy cabra, siempre tiro para el monte. Nos invitaron en agosto del 2016 a las fiestas de un pueblito la Mata de los Olmos. Y allá fuimos. Se sitúa en el extremo más occidental del bajo Aragón, al pie de las primeras estribaciones de las sierras del Maestrazgo. La principal vía de acceso es la carretera nacional N-211 que conecta la localidad con Alcorisa y Teruel. Yacimientos arqueológicos como el de San Cristóbal, situado en un cerro, proporciona abundante material cerámico ibérico y del siglo I a. C. Su historia está vinculada a la orden de Calatrava, que tenía su sede en Alcañiz. Se mencionaba siempre como La Mata, hasta 1860 en que se emplea la Mata de los Olmos.


El máximo de población alcanzó en 1940, un total de 499 habitantes. Actualmente cuenta con 271 habitantes, por lo que ha perdido la mitad de la población cuyo 23% es mayor de 65 años y la edad media ronda por los 44 años. La exquisitez de sus aceites está reconocida bajo la denominación de origen Aceite del Bajo Aragón.

Las fiestas patronales tiene lugar el 24 de agosto en honor de San Bartolomé y a ellas hemos llegado con el tiempo adecuado. Hay establecidas una cantidad muy grande de Peñas que cuando llegan las fiestas se desbordan, alquilan bajeras y se establecen en  ellas, bebiendo e invitando a los que pasan, y dando colorido a los diferentes actos festivos. Cada año es nombrada una de ellas Comisión de Festejos y trata de que su actuación supere a la del año anterior.

miércoles, 21 de febrero de 2018

PORTAVOCES Y PORTAVOZAS

Estamos viviendo en una España convulsa, desconocida y diferente, con instituciones, no sólo políticas, con una corrupción rampante, con una inseguridad cada vez mayor, con un irrespeto a las normas, propulsando la ideología de género, desconociendo cual en la normalidad de las cosas, en algunas comunidades facilitando el consumo de las drogas, etc. etc. etc. El parlamento ha perdido la seriedad que le corresponde. A veces se parece más a un mercado de verduleras que a una fábrica de leyes.¿Cómo pueden permitirse rufianes? ¿Por qué los diputados pueden retirarse por tiempo y continuar cobrando? ¿Por qué en lugar de confrontar ideas se afrenta a las personas?

Me recuerda el Senado de Roma y las Catilinarias de Cicerón. Fueron pronunciadas después de ser descubierta y reprimida una conjura encabezada por Catilina para dar un golpe de Estado. En nuestro parlamento hay Catilinas y yo, con Cicerón les digo: "Quousque tandem, Catilina, abutare pacientia nostra?" (¿Hasta cuándo, Catilina, vas a abusar de nuestra paciencia?)

Si Emilio Castelar estuviera en nuestro parlamento renunciaría a su curul.

La nueva gramática de la lengua española dice: "cuando se hace referencia a sustantivos que designan seres animados, el masculino no sólo se emplea para referirse a los individuos de sexo masculino, sino también para designar la clase que corresponde a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos. En el lenguaje de la política se percibe una tendencia reciente a construir series coordinadas constituidas por sustantivos de personas que manifiesten los dos géneros. Ejemplo: a todos los vecinos y vecinas. Una masiva ovación de los diputados y las diputadas.

No obstante, el circunloquio es innecesario cuando el empleo del género no marcado se considera suficientemente explícito para abarcar a los individuos de uno y otro sexo, lo que sucede en un gran número de casos"

Los políticos, tratando de granjearse el favor femenino, abusan del pleonasmo, en detrimento de la belleza literaria. Pero el colmo de la copa fue el jueves 8 de febrero, por la mañana, cuando oí a Irene Montero, de Podemos, decir: portavoces y portavozas..

Para mi, ella se dio cuenta de que había metido la pata, pero estos políticos arrogantes que no son capaces de reconocer sus yerros, se aferran a mantener su error con defensas muy poco afortunadas. Se defendió diciendo que las mujeres tienen que defenderse y que los de la academia española eran unos machistas. ¡Cuántas burradas en tan poco tiempo! Para colmo, Pablo Iglesias, en los Desayunos de la mañana la defendió totalmente, alegando que la mujer está llamada a protagonizar la sociedad.

Ante tanto desafuero, no me puedo rebajar  y prefiero callarme, aunque, por supuesto, no puedo estar de acuerdo. Que lo sepan todas las portavozas de Podemos.

sábado, 27 de enero de 2018

Vendimia en Coll de Roses

Adela trabaja en el Museo de Vinos de Coll de Roses. El sábado 15 de septiembre nos invitó al festival de la Vendimia. Acudimos a la invitación. La propiedad pertenece a Dn. Damián Spelt, uno de los grandes terratenientes de la zona y un diversificado hombre de negocios.

Coll de Roses es una masía-Castillo del siglo XVI-XVII, declarada patrimonio artístico-cultural por la Generalitat de Catalunya. Las raíces vinícolas de la propiedad de la Familia Coll de Roses, según consta en el Archivo Municipal de Roses, se remontan al 1679. Es la primera bodega documentada de la Provincia, con un total de 35 ha de viñedos que disfrutan de un microclima ideal. Desde entonces, 13 generaciones han ofrecido los mejores vinos, elaborados a partir de las cepas que rodean esta masía, donde podemos degustar la exquisita calidad de los vinos con Denominación de Origen Empurdá Costa Brava.

Los orígenes de la masía se remontan a una antigua villa agrícola romana del siglo II a. C., siendo objeto de diferentes invasiones francesas y hospital militar durante la época de la Guerra civil española. Podemos pasar por la antigua bodega, el molino de aceite del siglo XVII, la capilla de San Sebastián, diferentes salones y aposentos y su gran museo.

Al llegar al lugar, nos encontramos con una exhibición de tractores de diferentes épocas. Una banda de gaiteros nos recibió con alegres pasacalles, conduciéndonos hasta un lugar del viñedo que se quedó sin vendimiar para realizar el acto de hoy. Todo el que quiso, armados de tijeras y cubo, comenzó a vendimiar. Nosotros, Loli Daniel, Adela y yo recogimos mucha uva. Javier fungió de fotógrafo.

Una vez recogida la uva, los gaiteros nos precedieron hasta el lugar del desayuno, donde con el correspondiente ticket pagado (Adela nos los proporcionó) tuvimos acceso a pan campesino con tomate, queso de búfala y toda una serie de productos de charcutería, acompañando todo de una selección de vinos de la bodega. Más tarde, para completar, frutas variadas, como sandía, melón, manzanas y ricas uvas.

Concluido el desayuno-almuerzo-comida, accedimos al lugar improvisado en el exterior, donde todos contentos pisamos las uvas que antes habíamos recogido. Al compás de la música, en ese lugar se bailó con alegría inusitada, resultando una fiesta única.
 Finalmente se echó uva en una prensa que nosotros mismos operamos con su palanca,extrayendo riquísimo mosto, dulce como el almíbar.

Como colofón, recorrimos el Museo del Vino.

Yo, ensimismado, pensaba en mi infancia, vendimiando, pero con presión, por una miserable paga. Cada bodega del pueblo trasladaba la uva cortada, en dos espuertas, una a cada lado de las caballerías. Así mismo se pisaba la uva en el lagar. Todo un proceso que hoy 15 de septiembre reviví en Coll de Roses.

viernes, 26 de enero de 2018

LAVINYETA

Sábado 25 de enero de 2014

                                    

                                                              LAVINYETA

Es nuestra cita del día. Partimos desde Figueres. Pronto atravesamos la villa medieval de Peralada y nos presentamos en Mullet de Peralada, donde es obligado adentrarse en Lavinyeta.
El Alt Emporda es una zona privilegiada, donde los dioses liban su sagrado néctar.
Llegamos a Lavinyeta a las 9.55, pues teníamos concertada una cita a las 10:00, para una visita guiada, por la finca y la bodega, y una degustación de sus preciados vinos.

Cuando nos apeamos del coche, nos recibió, moviendo su cola y cabeza y torsionando su cuerpo con muestras de cariño, un hermoso perro, que nos dio sus manitas al recibirnos y nos acompañaría durante todo el recorrido por la viña. Nos dicen que la visita es a las 10:30 y matamos el tiempo de espera con el susodicho perro.

A las 10:30, aparece un muchacho que nos da la mano, saludándonos con la sencillez y cariño de quien te conoce de siempre: es Josep Serra Pla, el dueño de Lavinyeta, que estudió agronomía en Barcelona y en el Instituto especializado de Lleida. Ha emprendido, junto a su esposa, una tarea ardua pero gratificante: convertir 30 tareas de terreno prácticamente baldío (un par de viñas viejas de 55 y 80 años, de Cariñena y Garnacha) en un viñedo moderno. En el 2004 plantó las cepas y hoy tiene una flamante bodega, donde se pueden catar una gran variedad de gustosos y variados caldos.

Forma parte de la producción integrada, respetuosa del medio ambiente. Así pues ya no se abona si no es con los excrementos de las gallinas, ni se usan insecticidas. Para ahuyentar las plagas de  la vid, tienen distribuido por toda la viña cápsulas de hormonas que confunden a los machos y les impide aparearse.

Los Heus (blanco, rosado y negro) son los vinos más frescos de Lavinyeta. Después, con seis meses de barrica, aparece el Llavors y, en un final, con 13 meses de barrica encontramos el Punt i part, el buque insignia de Lavinyeta. Pero, como dice Josep, este es un final sin fin, pues continúa investigando y produciendo nuevas y ricas variedades.

Además está fomentando el turismo rural, pues tienen alojamiento para grupos o en parejas, para sentirse más cerca de la naturaleza, en un ambiente payés, gozando de la puesta del sol, entre viñas y levantándose con el canto del gallo.

Pero no sólo se producen vinos. Estos jóvenes emprendedores no han puesto cortapisas a sus sueños. Elaboran aceite, con olivos centenarios. Tienen un proyecto de gallinas ponedoras muy bien ejecutado, divididas las gallinas por edades. Entre ellas hay una variedad autóctona del Empurdá. Ya el orujo y semillas de la uva no se desecha, es el alimento preferido de las gallinas. Los huevos y
carne de las gallinas que ya no ponen se expenden en la carnicería que siempre tuvo la familia.

Para mantener limpia la viña, disponen de un rebaño de ovejas.Para aprovechar el subproducto de ellas se han hecho ya pruebas para elaborar queso de oveja. Toda una cadena de alimentos ligados a la viña.
A la gama de los vinos hay que añadir la garnacha dulce, los vinos rancios y la mistela. Tiene además alquiladas viñas más pequeñas, con lo que ha creado los Microvins, que son una colección de vinos  monovarietales, de viejas viñas y variedades autóctonas, trabajados en pequeños tirajes, con mucho cuidado y estima. Como éramos un grupo pequeño, pudimos conversar de todo esto con su propio dueño que, lleno de entusiasmo nos explicaba pormenorizadamente cuantas preguntas le hacíamos, mientras recorríamos el viñedo y las diferentes estancias.

A continuación visitamos las bodegas, donde se nos explicaba, al tiempo que veíamos cada uno de los equipos y su aplicación, todo el proceso para la elaboración del vino.

Finalmente, probamos como diez vinos de diferentes tipologias, para tener una primera aproximación al arte de la cata: Aspecto, aroma, sabores y el vocabulario imprescindible. Fue una visita, aparte de interesante, agradable, pues Josep vive su viña y, con su acercamiento entusiasma a los visitantes. La visita se prolongó como por dos horas y media. La entrada (7.50 euros) se paga al final. De esta manera, los visitantes se llevan los vinos que más les ha gustado y los pagan junto con el importe de la entrada.

Nuestra vuelta a Figueres estuvo acompañada de los comentarios pertinentes  y el remanente de los sabores catados.